Muchas veces la atención al cliente cumple con los procesos, pero deja una sensación negativa difícil de explicar. La falta de personalización no siempre genera reclamos inmediatos, pero sí un malestar silencioso que afecta la relación con las personas, desgasta a los equipos y termina impactando en la confianza y la fidelidad a largo plazo.


